Todos los galardonados

 

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El premio de la primera edición fue para José Luis Balbín. Justo cuando empezaba la década de los 80, la lucha por la libertad de expresión recibía un reconocimiento en la figura del director de La Clave. No eran tiempos fáciles, pero, a medida que los colores se desvanecen de las fotografías, van quedando los mejores recuerdos. Con el paso del tiempo, la lista de premiados se ha ido aumentando con otros personajes e instituciones. En el transcurso de los últimos 25 años del Premio por la Paz, el retrato conjunto de los galardonados conforma una imagen del cambio experimental en nuestro país y de la evolución de la sociedad internacional. De hecho, tanto ha sido el acierto de los diferentes jurados del Premio, que su decisión ha sido ratificada, a veces, por premios de tanto vuelo como el Nobel de la Paz. Y si no, sólo hay que dar una hojeada a la lista de honor, de la cual hay que recordar a los desaparecidos Joaquín Ruiz-Jiménez, Olof Palme y Miriam Makeba. En la edición de 2008 el Premio recayó Stéphane Hessel, diplomático francés y destacado luchador en favor de los derechos humanos y la no violencia y defensor de los emigrantes indocumentados y los sin techo.

Más allá de los galardonados

El conjunto de galardonados ha sugerido a Francesc Casares, presidente de honor de la ANUE, una reflexión, según la cual “la selección de las personalidades que han sido premiadas pone de relieve el momento de la sensibilidad en nuestro entorno, en Catalunya y en España, a propósito del tema, de la paz en cada momento”. Y con el término paz no se hace referencia directamente a la ausencia de guerras, sino que a la actuación “de aquellos que han favorecido una paz justa y, desde esta perspectiva, un mundo justo es un mundo donde se respetan los derechos humanos”. De este ideal de justicia se puede obtener una concentración de romanticismo que impregna todas las candidaturas premiadas. Es, sin embargo, “un romanticismo en el sentido de realismo porque hay que luchar contra la pérdida de valores de idealismo, de altruismo”, insiste Francesc Casares.
 
Dentro de esta pequeña obra, hemos querido recuperar ilusiones y trabajos que hace mucho tiempo algunos han olvidado. Cada uno de los premios fue concedido con la convicción de que, situándose a la sombra del premiado, se agrandaba su figura y se hacía más significativa su tarea en pro de la paz y la justicia, a favor de un mundo mejor. Premiando estas figuras significativas, al mismo tiempo se da un espaldarazo al trabajo diario de tantas personas que con su trabajo cotidiano, anónimamente, ponen su grano de arena para que la construcción de un mundo mejor no sea sólo una retahíla de palabras bonitas.